Vivimos en la era del exceso de información. El reto de L&D (Learning & Development) ya no es encontrar contenido, sino identificar qué es lo más relevante para cada persona y en qué momento. En este escenario, la Inteligencia Artificial (IA) emerge como la gran aliada de la curación de contenido, transformando las bibliotecas tradicionales en ecosistemas dinámicos de aprendizaje personalizado.
La curación de contenidos es el proceso de buscar, seleccionar, organizar, filtrar, refinar y presentar la información más relevante y de alta calidad sobre un tema específico para una audiencia determinada. No se trata simplemente de recopilar contenido, sino de añadir valor y contexto a esa información, transformándola en conocimiento útil y accesible.

Hasta ahora, la curación dependía del esfuerzo humano, y con ello sus límites:
- Demasiado volumen, poco tiempo. Blogs, cursos online, manuales internos… navegar esta marea de información se convierte en una tarea titánica.
- Contenido irrelevante. Cuando el material no se adapta al perfil del empleado, la motivación cae y el aprendizaje pierde impacto.
- Mirada al pasado. La curación manual suele reaccionar a necesidades inmediatas. Pero el mercado exige anticipar las habilidades que serán clave mañana.
La IA no sólo busca, sino que analiza, conecta y anticipa. Su potencial se refleja en tres dimensiones:
- Mapeo inteligente de habilidades. Procesa grandes volúmenes de datos, desde descripciones de puestos hasta evaluaciones de desempeño, para detectar brechas de competencias actuales y futuras.
- Recomendaciones personalizadas. Igual que una plataforma de streaming, la IA sugiere contenido en función del rol, los objetivos y el historial de aprendizaje de cada empleado.
- Microaprendizaje adaptativo. Identifica fragmentos relevantes dentro de un vídeo o informe largo, y los presenta en cápsulas de aprendizaje rápido (just-in-time).
No hablamos de ciencia ficción, sino de soluciones en uso hoy:
- LXP con IA (Degreed, EdCast, Cornerstone OnDemand): generan rutas de aprendizaje personalizadas a partir de un plan de desarrollo individual.
- Asistentes de IA generativa (Gemini, ChatGPT, Copilot): resumen informes extensos, simplifican conceptos técnicos y adaptan la complejidad al nivel del público.
- Mapeadores de taxonomías de habilidades: crean y actualizan marcos de competencias para vincular cada recurso con un objetivo concreto de desarrollo.
Para que esta transformación sea efectiva, es clave el rol estratégico de L&D:
- Calidad sobre cantidad. La IA recomienda, pero el criterio humano valida qué contenido es realmente útil y culturalmente pertinente.
- Integración en el ecosistema digital. LMS, plataformas de desempeño y sistemas de formación deben estar conectados para cerrar el ciclo de aprendizaje y resultados.
- Medición del impacto. Con la IA es posible rastrear métricas como la reducción en el tiempo de búsqueda de información, el nivel de adopción del contenido o la mejora en indicadores de desempeño.
Conclusión
La curación de contenido con IA no es una tendencia pasajera, sino un paso imprescindible para que el aprendizaje corporativo sea más ágil, relevante y personalizado. Al automatizar lo repetitivo y liberar al área de formación de la sobrecarga manual, la IA convierte la biblioteca de recursos en un sistema vivo, capaz de anticipar necesidades y potenciar el talento.
Si buscas optimizar la formación de tus empleados, puedes ponerte en contacto con nosotros.



